Un día como cualquier otro Alex. un creador de contenidos en la red, le vino a la cabeza comprarse un buen micrófono para mejorar su contenido. Iba a comprárselo pero se le hizo muy tarde y decidió comprarlo al día siguiente.
Esa misma noche tuvo una gran pesadilla, en la que ...
En esa pesadilla se levanta de la cama por la mañana decidido a comprárselo entró a la web y le salió un sorteo en el que sorteaban un micrófono mejor que el suyo. Para participar tenía que poner el número de teléfono y el de la tarjeta. Y él sin mirar si la página era segura puso el número de teléfono y de la tarjeta para pagar el envío. Al cabo de dos horas lo llaman del banco diciéndole que no podrá realizar ninguna compra con su tarjeta porque se ha quedado sin saldo. Alex alarmado, preguntó por qué, a lo cual el banco le contestó que hubo un importe en el que se llevaron todo su dinero.
Alex muy nervioso se lo dijo a su madre y fueron a la policía a denunciarlo. Allí les dijeron que eran un grupo de hackers muy organizados y que no iban a poder localizarlos. Cuando llegaron a casa Alex le dijo a su madre que iba a recuperar todo el dinero perdido aunque tuviera que vender todo lo que tuviere.
Él se fue a su habitación y empezó a desconectar todo: ordenador, monitores, la cámara web, el micrófono, es decir todo lo que tenía.
Cuando acabó empezó a colgar anuncios en una página de segunda mano. Cuando acabó se fue a duchar y cuando volvió una persona anónima le ofreció 3.200 euros por todo lo que vendía. Alex emocionado porque recuperaba más dinero del que había perdido, aceptó su oferta sin preguntar datos personales y se lo mandó todo.
Cuando ya había enviado todo, su madre le preguntó que donde estaba el dinero y en ese momento se dio cuenta de que le habían timado y cayó al suelo desmayado. De repente se levantó de su cama. Todo había sido una pesadilla.
Alex ya sabía QUÉ NO DEBÍA HACER.
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Juan, Izan, Adrián, Pascual y Alexis contamos un consumo responsable de las TIC. Coordina Fermín